CUANDO EL CANSANCIO SE VUELVE PELIGROSO

CUANDO EL CANSANCIO SE VUELVE PELIGROSO

La nueva esclavitud del siglo XXI es el tiempo, las tecnologías y el acelerado ritmo de vida que nos ha robado el maravilloso privilegio del descanso y no me refiero únicamente al físico sino que, sobre todo, al descanso espiritual. Pareciera que ya no tenemos suficiente tiempo para descansar a solas, sin interrupciones, pero siempre hay una llamada, un wathsap, un correo, un timbre que suena. Nuestras vidas están llenas de emergencias o de incendios que necesitan ser apagados por el pastor/a. A diario corremos de un lado a otro tratando de lograr cumplir con todo lo planificado durante el día: visitas, oración por enfermos, preparar el sermón, reuniones, más reuniones, consejería pastoral, el mecánico, el supermercado, los hijos, el matrimonio, etc. Tenemos tanto que hacer que cuando pensamos en apartarnos por un tiempo para estar a solas con Dios y disfrutar del silencio, la lectura, la oración, la meditación y el estar a los pies de nuestro Pastor de pastores, nos cuesta, pues pensamos en todas esas urgencias que esperan por nosotros. Sin darnos cuenta nos vamos convirtiendo esclavos del tiempo, esta esclavitud nos roba la visión, la pasión, y a final de cuenta, el llamado. Vivimos tan abrumados tratando de responder a las urgencias de todos que olvidamos la cita más importante de todas. El salmista nos desafía a estar quietos, para lograr ver y reconocer quien es Dios en nuestras vidas, esta será la única forma de exaltarlo y alabarlo en todo lo que somos y hacemos. (Sal. 46:10). Cuando dejamos de estar quietos, cuando corremos todo el tiempo, no tenemos la oportunidad de contemplar quien es Dios en nuestras vidas, muchas veces nos mecanizamos a tal punto que olvidamos nuestra dependencia en El Señor, es en ese momento en el que inician nuestros dolores de cabeza, de espalda, el sueño, el agobio, los problemas alimenticios, la irritabilidad, pues, estamos tan ocupados en apagar incendios que no tenemos tiempo para nada más que para eso, y olvidamos que nuestra fuente de agua viva, que la fuente de nuestro gozo, que la fuente de nuestro llamado y servicio, es Jesucristo.(Jn. 4:14)

En este sentido Jesús tuvo una vida similar a la nuestra; ya que a diario la gente demandaba de él, se agolpaban en las puertas de las ciudades para verlo, tocarlo y escucharlo, muchas veces no tuvo alimento ni un lugar en el cual descansar, pero siempre hubo gente que con urgencia demandaba de él; sáname, tócame, ayúdame, ven acá, escúchame, necesito un milagro, etc. Sin duda estas demandas constantes desgastan el cuerpo, vacían las emociones, agotan el espíritu y estresan el alma. Pero Jesús no cargaba con este cansancio día tras día, semana tras semana, no esperaba a tener su día libre, él no esperaba sus vacaciones de invierno o de verano, él acudía a diario a descansar en los brazos de su padre. Los evangelios nos presentan tantos ejemplos en los que Jesús se apartó de la multitud (Jn.16.15) e incluso de sus discípulos (Mt. 14:23) Es posible que todo esto lo hayas leído y hasta enseñado antes, mas sino lo estas llevando a la práctica, es decir, descansando a diario en los brazos de tu Señor es muy probable que estés cargando por varios días, meses, años un cansancio peligroso. ¿Cómo saberlo? Los principales síntomas de un cansancio peligro son: Irritabilidad e hipersensibilidad: Lo que normalmente no te molestaría, se torna la causa de todos tus conflictos. Ansiedad: Sensación de que algo no va bien, te sientes como huyendo, estás exhausto, pero no logras conciliar el sueño y descansar. Trabajo compulsivo: Mirar el correo, el whatsApp a las tantas de la noche, no ser capaz de desconectarte completamente, te cuesta disfrutar del tiempo en familia y aun cuando podrías descansar prefieres seguir trabajando. Sensibilidad emocional: No sientes nada, ni bueno, ni malo o te da miedo pensar o compartir lo que realmente sientes. Comportamiento escapista: Comer, beber, navegar en internet de forma compulsiva, ver demasiada televisión, no tiene ganas de hacer ejercicio y ni de verte con tus amigos, ni de leer un buen libro. Aun cuando sabes que debes hacer algo por alcanzar tu descanso espiritual, siempre encontrar algo más que hacer. Cuando luchas contra un cansancio peligro muchas veces te sientes perdido en tu llamado, ejerces tu ministerio de forma automática sin percibir claramente quién eres y a qué te ha llamado Dios. Vives el día a día a expensas de tus propios impulsos y a las expectativas de otros, porque no has marcado correctamente los límites para determinar cuándo decir no a esas demandas. Te descuidas físicamente, no tienes tiempo para comer bien, dar un paseo, dormir lo suficiente. Cuando estas peligrosamente cansado dejas que tus hábitos espirituales decaigan, lo que normalmente te llena de energía, te revitaliza y sabes que te hace bien cómo orar, leer, escribir notas, meditar en la Palabra y hacer un poco de introspección se te hace pesado. Amados pastores y pastoras, si estas letras tienen algún sentido para ti y describen en alguna medida lo que estás viviendo, es tiempo de hacer un alto. No sigas comiendo pan de dolores, no por tanto madrugar y acostarse tarde, optimizaremos más el tiempo (Sal. 127). La única forma de ser libres de la esclavitud del tiempo y vivir en la libertar que Cristo nos da, es dejar que Dios edifique nuestras vidas, nuestras familias, nuestra iglesia y para que Dios pueda hacerlo necesitas descansar a diaria a sus pies. Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que nadie caiga al seguir aquel ejemplo de desobediencia. (Heb. 4:11)

“El gran problema no es que renunciemos a nuestra fe; sino que lleguemos a estar tan ocupados que nos conformemos con una versión mediocre de ella”. – John Ortberg

Pra. Jocelyn Vivar Valdivia Misión Bautista Bonilla, Antof. Región de Antofagasta. Mg. Liderazgo y Ges. Educativa (Univ. Antofagasta)